Ares observaba desde la ventana todo el territorio de la manada, las hermosas y bien colocadas casas y cabañas, los lobos y lobas caminando por la calle, el bosque al fondo, la luz de la luna bañando todo, su hogar ancestral.
Había vuelto, finalmente, había regresado y una vez más, era el alfa.
Pero, ¿A qué costo? ¿Cuánto dolor había tenido que soportar la manada gracias a Eros? Eso le dolía profundamente, su instinto de alfa, su lobo, sentía gran dolor por su gente y mucha culpa, porque en p