El silencio no significaba paz, para la manada, el silencio significaba que algo seguía mal, solo que nadie quería nombrarlo.
Habían pasado días desde el juicio.
Días desde que la sangre había marcado la madera y la tierra, desde que los gritos habían atravesado los muros, desde que el nombre de Eros había dejado de pronunciarse, pero no de sentirse.
Aun Eros no había aparecido, ni su cuerpo, ni su rastro y eso mantenía inquieta a toda la manada y Lyra lo notó antes de entenderlo.
Ella lo v