Liana no podía dormir, eso ya no era novedad, llevaba demasiadas noches así, con la cabeza dando vueltas a cosas que no quería examinar, como las visiones, como ese super instinto que había desarrollado últimamente.
Había tantos cambios en su cuerpo que parecía que su propio cuerpo no la escuchaba y se negaba a descansar, como si supiera que había algo pendiente que resolver.
Así que, cuando todos ya dormían, ella salió al patio interior de la enorme casona de piedra en dónde los había instalad