Desde el umbral de la puerta, Leo vio a lo lejos esos dos puntos en el cuello de Lyra que le dolieron en el alma y que provocaron que su lobo interno se revolcara de dolor.
Otro lobo la había marcado, otro lobo la había tomado, aunque eso ya no significaba nada porque Roth había perdido a su lobo, para Leo significaba su propio fracaso al proteger a Lyra.
Todos los músculos de Leo se tensaron, la respiración se le agitó, sus puños se apretaron a los costados, su lobo rugía furioso «Arráncale