No sé cómo a otros les gusta iniciar la mañana pero estoy segura de que no es de pie frente al escritorio de tu jefe con unos documentos en la mano y más de treinta minutos de un silencio sepulcral, Aún no entiendo qué pasó por la cabeza de Miguel al elegirme para llevar la propuesta corregida; el silencio ya no era solo incómodo, era intencional.
Adrián no levantó la mirada de los documentos, no tenía prisa, nunca la tenía. Le gustaba el control y yo lo sabía; esto no era casualidad, era su fo