Viktor miró a Yago fijamente, con una sonrisa que no llegaba a sus ojos fríos, grises como el acero viejo y desgastado por la intemperie. Respondió en español, arrastrando las erres con esa cadencia característica que delataba su origen y su desprecio por la fluidez latina, convirtiendo cada frase en una sentencia:
—"Lo legal, Yago, ya está cubierto. KORALVEGA no entra en juegos donde las reglas no estén claras desde el primer día. Tenemos un marco de colaboración preaprobado por nuestros equipo