Viktor miró a Yago fijamente, con una sonrisa que no llegaba a sus ojos fríos, grises como el acero viejo y desgastado por la intemperie. Respondió en español, arrastrando las erres con esa cadencia característica que delataba su origen y su desprecio por la fluidez latina, convirtiendo cada frase en una sentencia:
—"Lo legal, Yago, ya está cubierto. KORALVEGA no entra en juegos donde las reglas no estén claras desde el primer día. Tenemos un marco de colaboración preaprobado por nuestros equipos jurídicos —expertos en derecho internacional y contratos de cooperativa empresarial— que especifica responsabilidades, alcances y, sobre todo, mecanismos de resolución de conflictos sin necesidad de demandas públicas que manchen el apellido."
Hizo una pausa breve, golpeando suavemente la alfombra de seda con la punta de su bastón, midiendo la reacción de Yago, buscando algún tic nervioso o señal de duda antes de continuar:
—"Los contratos establecerían arbitraje confidencial en caso de desacue