Casi no quedaron rastros de la lasaña en la fuente. Yago y Nant, con el apetito voraz saciado y una sensación de pesadez agradable, subieron de nuevo a la habitación principal. La atmósfera era de una calma doméstica perfecta, un refugio inquebrantable contra el mundo exterior.
Se acostaron en la cama king size, envueltos en las sábanas frescas. Yago encendió la televisión y seleccionó una película al azar, algo que sirviera simplemente de ruido de fondo. Nant se acomodó en su lugar favorito: r