El vapor llenaba el baño principal, cargado con el aroma de las esencias relajantes de lavanda y sándalo que Albert había preparado. Nant tenía los ojos cerrados, dejando que el agua caliente del jacuzzi borrara el cansancio del viaje y de la semana.
El sonido de la puerta corrediza la hizo abrir los ojos. Yago entró, ya sin ropa, mostrando su cuerpo atlético y marcado por el estrés de la construcción, pero libre de las armaduras del trabajo. Sin decir una palabra, se metió en el agua, rompiend