Mundo ficciónIniciar sesión"Una obsesión tan peligrosa, que puede afectar la vida de millones de personas. " No soy un juguete solo a su disposición. Necesito escapar del hombre más poderoso que existe en el mundo, pero ¿como hacerlo cuando derrama una fijación enfermiza sobre mí?. Lujos, dinero, comodidades, no significan nada si no hay libertad y estar atrapada bajo la custodia de alguien tan despiadado e imponente que no parece tener ni una pizca de humanidad solo me traerá problemas. Esta es mi historia y el como de alguna manera logré superar las muchas complejidades con las que tuve que lidiar por culpa de alguien egoísta y maniático. ¿Lograré de nuevo tomar mi vida en mis manos?
Leer másLa vida nunca me habia puesto las cosas fáciles, siempre probando cuales eran mis límites, y hoy no era la excepción.
_Lo nuestro se acabó en el momento que decidiste acostarte con esos hombres. ¿Qué es tan difícil de comprender en eso? _ja, ¿es así? Entonces no tienes por qué tener ninguna relación con esa mocosa. ¡Yo soy tu mujer!¡Ella no es nada contigo! _¡Es mi hija! , incluso si no compartimos sangre. Por favor vete, de lo contrario tendré que llamar a la policía. _¡No sabes de lo que te pierdes! Vas a volver arrastrandote a mi. Vete a la m****a Erick. Loisa ebria, con una botella a medio tomar en su mano se fue tropezando calle abajo mientras seguía insultando. Era otra mañana más en mi vida, dónde la escoria de mi madre causaba problemas. Erick era mi padrastro desde hacía 5 años, y desde entonces cuidó de mi como si fuera su verdadera hija. _¿Ya se fue la bruja? – dije tomando un trago del jugo de naranja de la nevera. _ey, vocabulario. No trates así a tu madre. Además te he dicho que no tomes directamente de la botella.- Me la arrebató y se sirvió un poco en un vaso. _no sé por qué me pides que la respete, ella no lo hace con ninguno de los dos. _es porque así nos diferenciamos de ella. Nos hace mejores personas – me dedicó una sonrisa. Estaba agradecida de que este hombre había llegado a mi vida, pues fue el quien me crio y enseñó conceptos básicos que antes ignoraba. Mi madre jamás me amó y a sus ojos, solo era el mayor error de su vida y no reparaba en hacérmelo saber. La vida fue un infierno personal hasta mis 10 años en los cuales tenia que lidiar con los múltiples novios de ella. Maltratadores, vividores, depravados. Toda una gama de malas opciones que siempre traía a casa. Cuando llego Erick, no tenía ni idea como había logrado conseguir un hombre decente, y hasta el día de hoy aún me lo pregunto. Fue la relación más estable que tuvo, hasta que ella misma lo arruinó. _¿Ya te pusiste bloqueador?, hoy el sol es bastante fuerte. _Si, no te preocupes. Lo que menos quiero es parecer un camarón pécoso. _Mikaela, ¿qué te he dicho?. Eres muy bonita, no hables así de ti misma. _A tus ojos, Erick. Y no confío en la percepción de alguien que vió atractivo en mi madre. Erick entornó los ojos y yo solo sonreí, solía molestarlo con el hecho de haberse fijado en ella y ambos lo tomábamos como un chiste recurrente. Erick siempre estaba pendiente de mi, y de que no fuera descuidada, y más porque había nacido siendo pelirroja. El sol podría cocinarme viva. Tomé mis cosas y me dirigí a la salida. Era día de clases y había quedado de encontrarme con Lila. A causa de mi personalidad poco refinada, un poco agresiva y bastante revoltosa, no contaba con muchos amigos aparte de Lila. Ella sabía cómo era mi personalidad pero aún así decidió juntarse conmigo. Lila, era lo contrario a mi, dulce, ingenua, y tímida. Todo lo que se podía considerar bonito. La admiraba e incluso envidiaba un poco, pero dentro de mi, solo quería protegerla como una hermana menor. Luego de recogerla, Lila y yo caminábamos fuera de la escuela. íbamos un poco apuradas porque habíamos decidido comprar unos lattes antes de clases y eso nos había demorado bastante. El café se estaba derramando un poco por las orillas del vaso, mientras casi corríamos. Lila, con lo torpe que es, en un bache de la calle, se tropezó haciendo volar su vaso por encima de su cabeza y derramandolo todo en un auto lujoso que estaba parqueado cerca. Lo dejó hecho un desastre. Estaba pálida llena de pánico por lo que había hecho, y yo solo traté de calmarla. Le dije que hablaría con el dueño y si deseaba podía pagar los gastos de limpieza, aunque la verdad es que no contaba con mucho dinero. Ella había logrado calmarse un poco cuando un tipo calvo y muy alto con un traje negro, salió del auto._Que obediente estás. _Tengo prisa. Si pudieras terminar rápidamente lo agradecería. Una risita baja sonó desde su dirección. Me senté encima suyo poniendo mi trasero en su ereccion. No me sorprendió que ya estuviera en ese estado. Me removí un poco tratando de acomodarme aunque tal vez desde su perspectiva parecía más una provocación. _No prometo nada.- Con ambas manos comenzó a frotar mis muslos que yacían descubiertos.-Sabes muy bien lo mucho que disfruto estar dentro de ti. _Por eso te pedí tiempo. _Simplemente es algo que no puedo cumplir. Ya esperé bastante, se me acabó la paciencia. Sus duras manos frotaban en un largo recorrido desde la rodilla hasta las caderas, de forma lenta y seductora. Podía sentir su miembro retorciéndose ante la expectación y el como cada caricia parecía ser más caliente. Noté una de sus manos subiendo hasta mis senos, aprentando con cierta delicadeza vulgar lo que daba a enter que era totalmente suyo. No quería admitirlo, pero simp
Abrí los ojos sintiéndome algo sedienta. Me encontraba en mi habitación sin preocupaciones, tranquila y relajada así que planeaba quedarme a dormir tal vez dos o tres horas más luego de beber un poco de agua. Era temprano en la mañana por lo que el sol aún ni siquiera se asomaba en el horizonte. Al lado de mi cama estaba un jarrón lleno y un vaso preparado desde la noche anterior, solo tenía que estirar un poco la mano y servirme. Bebí sin ningún afán y al terminar, me recosté nuevamente cubriéndome con las suaves cobijas. La somnolencia no tardó demasiado en aparecer pero no pasaron ni cinco minutos cuando mi relajación se vió perturbada por tres golpes que sonaron desde la puerta.. Toc toc toc No respondí, quise fingir que aún dormia. _Mikaela, se que lo escuchaste. Levántate, ha llegado mi señor.- exclamó Emilia detrás de la puerta. _¡¿Que?! Me levanté exaltada, pues no se suponía que llegaría hasta más tarde. Había contado con ello desde el momento que le dije a Eric
_Desde que tú nombre se hizo público, Loisa lo ha usado de diferentes maneras; me enteré que ha estado extorsionando a personas para conseguir descuentos o directamente cosas gratis solo por ser tu madre. También ha prestado mucho dinero para apuestas y te usa como garante. Esa forma de gasto la ha dejado totalmente en quiebra. _¡P-pero ¡¿eso que tiene que ver contigo?! Luciendo algo avergonzado se removió en su silla. Se tomó su tiempo para responder tal vez pensando las palabras correctas. _Cuando se vió acorralada fue a buscar mi ayuda, pero luego de negarme, amenazó con exponer tu pasado, secretos y todo lo que pudiera dañarte. Sabia que eso significaba que esparciría rumores con tal de manchar tu reputación, además temía que también filtrara tu información personal, por lo que al final, terminé dándole dinero para tranquilizarla. Al principio solo fue el 30 por ciento, luego el 50, ahora es casi el 80. Es difícil mantenerme con lo poco que me queda. Recientemente decidí cort
Mire por la habitación trantando de encontrar camaras o cualquier indicio para saber como lo había averiguado. _Es inútil que lo nieguen. Solo habla de una vez. Harold suspiró y volvió a tomar la palabra. _Es verdad, la señorita estaba tan nerviosa de lo que mi señor pudiera pensar, que ni siquiera logró conciliar el sueño, así que le permití escuchar esta conversación. _¿Con que es así?, bien, dejaré que su padrastro pise la mansión, pero todo lo que pase después será responsabilidad tuya. El secretario se tensionó inmediatamente quedando mudo por unos segundos. _¿Que pasa?, Harold. ¿tanto desconfías de Mikaela? No estaba segura del porque, pero al escuchar el tono de voz con el que hablaba podía jurar que lo veía con su típica sonrisa de media luna burlona. _¡Deja de presionarlo así!, yo misma puedo hacerme responsable. - intervine.-Nada malo pasará. _Quedan ambos advertidos y Mikaela, prepárate. Volveré en dos días. - fue todo lo que respondió antes de colgar.
Último capítulo