Capítulo 209: La Furia y la Mirada de una Hermana
La vaga explicación de Belém sobre el "pequeño inconveniente en el despacho" fue suficiente para Javier. Era un hombre bueno, sencillo y confiado, que veía a Belém a través de un lente de amor y admiración. Para él, la verdad de su esposa era tan clara como el agua. Asintió, le dio un beso en la frente a Belém y se retiró, subiendo las escaleras hacia la habitación que compartían. El sonido de sus pasos se desvaneció, dejando a las dos hermanas solas en el salón, un espacio que ahora se sentía m