La mirada de Aria se clavó en Belém, un eco silencioso de la verdad que ambas entendían. Aria vio el dolor en el rostro de su hermana, la furia en sus ojos y la tristeza en sus labios, una amalgama de emociones que confirmaba lo que había sospechado durante un año. Belém no había superado a su ex. Se había dejado consumir por el odio, había usado a un hombre bueno, a su esposo, para una venganza que ahora se sentía más vacía que nunca. Aria, con una profunda tristeza en su corazón, se dio cuent