El murmullo constante del "Café de la Concordia" se había vuelto el telón de fondo de una reunión que había superado con creces las expectativas de Joren y, sin saberlo él, las del Licenciado King. La conversación se había extendido por más de una hora, y la taza de café de ambos se había enfriado hace mucho tiempo. La seriedad en el rostro de King era inconfundible, pero su mirada ya no era la de un mentor que evaluaba a su alumno, sino la de un hombre que había sido confrontado con una verdad