Mundo ficciónIniciar sesiónPies descalzos es una novela dramática, contada a través de los ojos de Virginia, quien pertenece a una familia numerosa, de buena posición, en la Caracas de 1930. Los Castro y los Rivero, a raíz del amor entre la hermana mayor de Virginia y el hijo mayor de los Castro, deben emparentarse. Es ahí donde comienzan los numerosos acontecimientos infortunados que arrastrarán con ellos a Virginia: violaciones, asesinatos, muertes trágicas, enfermedades, caprichos e intereses sociales. Virginia es una muchacha obediente, reservada, discreta y amante de su familia. Ha sido capaz de hacer a un lado lo que ella misma quiere y su felicidad por anteponer el bienestar de su familia y lo que esta le pide. A su alrededor, sus hermanos y los miembros de la familia Castro son arrastrados por sus propios demonios, haciendo que Virginia se vea afectada por lo peor de cada situación. Sin embargo encuentra un aliado dentro de toda esta vorágine que la ayuda a creer que tiene una oportunidad de ser feliz, aunque tengan que luchar con fuerza para conseguir encontrar esa felicidad.
Leer másLo había solado tantas veces que ya no me importaba. Era como ver pasar las cosas, el tiempo, el corto tiempo, a las personas que tanto me importaban y quería y ser totalmente indiferente a ellas.–¡No, no y no! Me niego a que te sacrifiques de esa manera–Mira lo que has causado Virginia. –Mamá ayudaba a que papá se sentara mientras Carmen le entregaba un vaso con agua. –¡Eres una desconsiderada, una grosera! ¿Cómo te atreves a hablar de este tema así?Charito y Carmen me miraron y luego cruzaron miradas entre ellas. Si mamá se refería a la discusión que debía tener entre los sirvientes, estaba errada. Ellas eran parte de la familia. No había nada que no supieran.–Lo siento mucho, lo lamento papá.–No tienes nada que lamentar Virginia, más que esa terrible idea que has tenido.–Padre&hellip
–¿La viste Ismenia? Quiere reír pero también quiere llorar.–Sí, está confundida. Luce tan bonita.Reímos las dos alrededor de la cuna mirando las preciosas mañas de Flor, después de que le cambiáramos el pañal. Ismenia se había convertido en mí mejor ayudante. La veía seguido durante el día. Me llevaba comida, estaba pendiente de refrescarme y además me hablaba, me hablaba de cosas que me ayudaban a dejar atrás los problemas que tuvieran que ver con Astrid y con mi regreso a la casa. Vestía siempre con un uniforme color azul claro a cuadros. El borde la tela era azul oscuro y la falda terminaba un poco más debajo de la rodilla.El resto de las mujeres de la casa, que servían ahí vestían un uniforme igual, solo una señora un poco mayor lo llevaba en color crema.–Creo que fue una
Debido a que sospechaba que después del plazo que me diera Santos, me costaría mucho ver a Flor Elena, traté de disfrutar al máximo de si tierna compañía.Ella me reconocía. Reconocía mis brazos, mi olor, mi presencia, a pesar de que yo no fuese su madre y tampoco la amamantara, ella se calmaba en mis brazos y cuando yo le cantaba y la arrullaba sonreía, era feliz, y yo también. Encargarme de ella era lo mejor que me podía haber pasado.Una tarde gris que advertía lluvia, cuando ordenaba su ropita en las gavetas y doblaba la mía para guardarla en el bolso, sentí un fuerte golpe en la entrada.–¿Virginia…¿sigues ahí?Me quedé parada sin poder moverme. Fría. El cuerpo comenzó a temblarme. Flor estaba despierta en la cuna viendo girar su móvil. Movía con torpeza sus manos y pies, pero se
Me costó mucho desprenderme de Flor para irme a la casa. Sería solo un momento, no quería imaginar cuando lo hiciera definitivamente.Llené en un bolso mi ropa sucia y planeaba darme un relajante baño, cambiare luego y regresar.Reynaldo tuvo la amabilidad de traerme, pero no podía esperarme, así que se fue tranquilo con la idea que mi padre me enviaría con alguien.En cuanto subí y entré a la sala pude percibir la tristeza, dejé el bolso en el piso y miré a todos lados.¿Acaso Tomás no gritó que un carro levantaba polvo por el camino?–¿Virginia? –Milagros apareció por el pasillo que daba a la cocina y corrió a abrazarme. Yo la estreché con todas mis fuerzas. Todas las que tenía retenidas dentro de mí ser mientras estuve en esa casa, los últimos siete días.Ella no
Último capítulo