La voz metálica y autoritaria que resonó por el intercomunicador del departamento de relojes del Palacio de Cristal no era una simple orden, sino una directriz imperativa que cortó el murmullo ambiental como un rayo. "Solicitan la atención inmediata de nuestro vendedor más experimentado en relojes. Cliente de alto perfil". La urgencia en el tono del gerente de la tienda provocó una conmoción inmediata, un pequeño pero perceptible temblor en la atmósfera que rodeaba las vitrinas de cristal pulid