La revelación de la cena con Yago había transformado la atmósfera en la camioneta, llenándola de una nueva urgencia. La hermana de Nant, aún asimilando la sorpresa, ahora miraba a su hermana con una mezcla de curiosidad y admiración. Algo que no podía acultar en su rostro y ojos, a la vez buscando lo mismo en su madre
—Carlos, al Palacio de Cristal —ordenó Nant, su voz ya recuperando el tono de eficiencia que Yago había inculcado en ella. No había tiempo que perder. Carlos, sin una sola pregunt