El viaje en la camioneta de lujo continuó, suave y silencioso, atravesando las bulliciosas calles de Puebla. El ambiente dentro del vehículo era de expectativa, aunque por razones diferentes. La madre de Nant, aún procesando la eficiencia casi robótica de su hija, y Nant, ya inmersa en la siguiente fase de su plan.
Mientras Carlos conducía con su habitual pericia, Nant sacó su celular. A su lado, su madre hizo lo mismo, actuando en perfecta sintonía con las nuevas dinámicas de su hija. Ambas le