—Lo admito —lo miró, alzando la barbilla con un resto de orgullo—. Inventé la profundidad de ese romance. Exageré la historia porque quería que el compromiso se llevara a cabo sin ningún problema. Beatrice parecía adecuada en ese momento, de buena familia... Ahora bien, lo que pasó después con la quiebra de los Collins y la locura de esa mujer... ¡eso ya no es mi problema! Yo no le dije que empujara a nadie.
Alec la soltó como si le quemara, retrocediendo con asco.
—¡Ah! ¿No te das cuenta, m