Después de haber pasado unas horas reparadoras entre risas y confidencias, llegó la hora del regreso. Vera la llevó hasta la entrada de la mansión Radcliffe. Se despidieron con la promesa de volver a salir tan pronto como ambas pudieran hacerlo, sellando el pacto de una amistad renovada.
Miranda entró en la casa, sintiéndose aún envuelta en esa aura de seguridad que le daba el vestido nuevo y el maquillaje impecable. Sin embargo, esa burbuja amenazó con estallar apenas cruzó el umbral.
Alec es