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Miranda se sentía profundamente indignada por la decisión de su marido. No se iba a quedar callada.

—¡No, no lo haré! —espetó, golpeando la mesa con la mano—. ¡No puedes traer a la madre de tu hijo a vivir aquí! Esta es nuestra casa, la casa de ambos. ¡Vivo aquí contigo, soy tu esposa, y no lo permito! ¿Qué sucede contigo? El niño ya está perfectamente bien. Si ella se preocupa tanto, debería llevarlo con ella a su casa, no venir hasta aquí.

Alec se llevó una mano a la cabeza, visiblemente rea
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Claudia SerranoEres un desgraciado! todavía le prohíbes salir de tu casa, cuando vendrá tu verdera mujer a humillar a tu esposa.
Claudia SerranoPuedes irte a la casa de ese zorra si tanto te importa que ella lo cuide pero tienes que darle el lugar a tu esposa te guste o no,
Riquilda BravoLa verdad es que Miranda tiene la autoestima por el piso..yo me iria de esa casa aunque tuviera que vivir de la caridad
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