Alec se acercó a la cama, con la preocupación grabada en cada rasgo de su rostro. Era obvio que lo estaba pasando mal al ver a su hijo enfermo.
—¿Cómo es que se ha puesto así? ¿Qué le ha pasado? —preguntó, mirando a Miranda con reproche apenas disimulado.
Miranda lo miró fijamente.
—Se ha puesto enfermo de un momento a otro, así de simple. Pensé en llamarte, y lo hice. Te llamé repetidamente, pero nunca tomaste las llamadas hasta después. Ir a un hospital podría ser complicado, ya que no soy l