Toda la cena transcurrió en un silencio profundo. No un silencio de paz, sino uno cargado que obligaba a cada uno a escuchar su propia respiración. No había tema de conversación.
Miranda solo quería terminar, huir de la mesa. Comió con una celeridad inusual, siendo la primera en terminar su plato.
En cuanto el último bocado fue ingerido, se levantó de golpe. Sin mirar a Alec ni a Edward, se retiró directamente a la habitación. Una vez dentro, cerró la puerta y se permitió recuperar el aliento