Terminando de hablar, en poco tiempo llegaron al restaurante. Era un lugar exquisito, con luz tenue y música de piano en vivo. Los ubicaron en una mesa reservada y pronto hicieron sus órdenes.
La velada transcurrió con una fluidez mágica. Vera estaba bastante satisfecha por la elección del menú; ese cordero que había elegido estaba delicioso y la combinación con el vino tinto era exquisita. Rieron un poco mientras estaban allí conversando, los nervios iniciales disolviéndose en el alcohol y