Miranda se golpeó la frente con la palma de la mano. En medio del torrente de emociones de la noche anterior y la mañana de calma, se había olvidado por completo de lo más importante; la evidencia visual. Ni siquiera le había mostrado la ecografía a su esposo.
Tenía tantas cosas en la cabeza que el papel había quedado guardado en su bolso como un secreto olvidado.
—Qué desastre soy —murmuró, corriendo a buscar el sobre.
Sacó la imagen granulada en blanco y negro, esa primera fotografía de la vi