Miranda se observaba frente al espejo con una dulzura inusual. Su reflejo le devolvía la imagen de una mujer marcada por el dolor, pero que ahora acunaba un secreto. Sus ojos se fijaron en su barriga incipiente, esa curvatura apenas perceptible que en cuestión de meses se convertiría en un enorme vientre. Tenía una mano apoyada sobre su abdomen y acariciaba la zona con una ternura infinita, como si supiera que el pequeño ser dentro de ella podía sentir ese contacto y su amor.
Aunque el miedo e