El sonido agudo de la bofetada de Jaden resonó en el aire, dejando al matón aturdido por el dolor. —Si reconoces que cometiste un error —gruñó Jaden, con voz baja y amenazadora—, ¿qué deberías estar haciendo entonces?
Un momento de comprensión golpeó al hombre como un rayo. Sus ojos se abrieron de par en par mientras miraba a Marvin, y su culpa se asentaba en su pecho como un peso pesado.
Se apresuró a ponerse de pie y se arrodilló ante él. —Lo siento, Marvin. Es mi culpa. Te ofendí. Por favor