La multitud seguía sin calmarse. Jaden caminaba por el piso de la arena manchada de sangre como si nada de eso importara, como si incrustar a un monje de las diez palmas en la pared fuera cosa de todos los días.
Iba de regreso hacia el túnel de preparación cuando escuchó pasos rápidos.
—¡Jefe!
Era Hope. Cruzó la arena corriendo, ignorando a los guardias que intentaban hacerle señas para que retrocediera. Tenía las mejillas sonrojadas y su cola de caballo rebotaba detrás de ella.
—Eso fue una loc