En el instante en que Lucian Thornfell pisó la arena, la atmósfera cambió drásticamente.
Era esa clase de presión invisible que hace que los hombres adultos olviden cómo respirar. Poco después, el anuncio resonó en el Coliseo de las Pruebas de Sangre como un disparo de cañón.
—Siguiente combate... ¡Lucian Thornfell, de la Dinastía Thornfell... contra el Rey del Crimen de la Familia Rivers!
Un silencio.
Y luego, el estallido de incredulidad de la multitud.
—¡¿Espera... Lucian?!
—¡Es una maldita b