El ambiente a bordo del crucero vibraba con opulencia. Los invitados, vestidos con trajes de diseñador y vestidos relucientes, brindaban con copas de champaña mientras los meseros se abrían paso entre la multitud, equilibrando sin esfuerzo bandejas repletas de manjares exóticos.
Una música suave emanaba de un cuarteto de cuerdas instalado junto a una gran escalera, y la brisa salada del mar se mezclaba con el sutil aroma de carnes asadas y vino.
En un rincón del gran salón, un hombre devoraba s