—No, tenemos asuntos que atender —respondió Jaden secamente, con una actitud tan indiferente como de costumbre.
—Sí, sí, claro... —intervino Hope, aferrándose al brazo de Jaden y presionando su suave cuerpo contra su costado. Su exagerada demostración hizo que Jaden se pusiera incómodo.
“Ella... siempre trayendo problemas”, murmuró Jaden para sí mismo, lanzándole una mirada de reojo, aunque guardó silencio.
El tipo de la playa, que seguía merodeando con esa sonrisa forzada, no daba marcha atrás.