Capítulo Sesenta y Siete. La furia de una Luna
La tierra tembló cuando Lyra descendió.
Los árboles se encorvaron, las raíces se abrieron y el círculo de poder trazado por Lysandra se quebró en líneas de fuego plateado. La Luna estaba presente, y su elegida ya no era una sombra de sí misma.
Lyra caminó hacia el centro, sin temor. Sus ojos eran luz viva. Su cuerpo emanaba un calor antiguo que incluso la oscuridad respetaba.
—Te advertí —dijo Lysandra, con voz de trueno—. No se puede romper el equ