Capítulo Sesenta y Seis. La sangre llama, la Luna responde
El cielo se ennegreció antes de tiempo.
Ni el sol ni la luna aparecieron con claridad esa tarde. Solo un resplandor sucio en el horizonte, como si el mundo supiera que algo estaba por romperse.
Lyra estaba en la torre del corazón, donde todo había empezado. Donde la habían encontrado. Donde la habían curado. Donde había renacido como Lyra sin saber que aún era Serena.
La carta de Serena. La biblioteca oculta. Las visiones. Los sueños.
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