Capítulo Quince. Me estás volviendo loco.
El día amaneció cubierto de nubes pesadas, como si el cielo compartiera la inquietud que se respiraba dentro de los muros del castillo. En los pasillos, las miradas evitaban encontrarse. Había cuchicheos, pasos apurados, puertas que se cerraban al pasar. Algo estaba cambiando. Y no para bien.
En la cámara de vigilancia, Kael miraba los mapas de las tierras del norte con el ceño fruncido. Su atención, sin embargo, no estaba allí. No del todo.
—¿Sigues pe