Los investigadores se apartaron rápidamente, despejando el camino para los esposos Valladares. Las imágenes en la pantalla eran tal como Zane había advertido: oscuras y borrosas. El video mostraba el momento exacto en que una sombra se llevaba a Alisson, pero la calidad era tan deficiente que el rostro del captor era un enigma.
Un silencio sepulcral cayó sobre la sala. Lucía sintió que el mundo se detenía, pero se negó a aceptar la derrota. Se inclinó sobre el escritorio, casi pegando el rostro