Fernando observaba a la mujer que yacía en la cama. Lucía seguía con los ojos cerrados, serena y pálida, mientras una mano invisible tiraba del pecho de Fernando, oprimiéndole el corazón. Se sentó a su lado, intentando no romper el silencio.
Alisson, al ver que su madre no reaccionaba, dirigió su curiosidad hacia Fernando y rió entre dientes. Él sintió una conexión inexplicable con esa niña. ¿Por qué me siento tan unido a ella si no es mía?, se preguntó. Dejándose llevar por el instinto, acarici