Alisson dejó escapar un leve gemido, parpadeando con inquietud. Normalmente, el más mínimo ruido de su hija hacía que Lucía reaccionara de inmediato, pero esta vez permaneció completamente inmóvil. Fernando se alarmó. Al acercarse, sintió una oleada de calor emanando del cuerpo de ella.
Le apartó el cabello con dedos temblorosos. Lucía tenía las mejillas encendidas y los labios de un rojo antinatural, entreabiertos. Había algo seductor y extraño en su mirada que hizo que las pupilas de Fernando