—Señor Valladares, ¿qué hacemos? ¿Debería ir a ayudarla? —preguntó Don Beto en voz baja, con un deje de compasión. Él también era padre y ver a una mujer con un tierno en semejante situación le partía el alma.
Fernando no dijo nada, pero antes de que pudiera responder, Nadine intervino con un gesto de fastidio. —Beto, usted es el chofer de Fernando, no un barrendero municipal. Ayudarla sería una pérdida de tiempo, Fer. Simplemente dale la vuelta.
—Pero... quizás podríamos esperar un par de minu