Capítulo 83. Amor obsesivo.
Abigail Allen
La puerta se cierra de golpe tras de mí y el sonido metálico es como un latigazo en mi orgullo.
«Me han echado. A mí. Como si fuera una intrusa cualquiera».
Respiro hondo y clavo las uñas en la palma de mi mano hasta sentir dolor. Lo necesito para no gritar, para no dejar que toda esta furia me consuma aquí mismo, delante de los guardias que me escoltan hacia la salida como si fuera un animal salvaje.
«Falsa calma. Esa es la clave».
—No era necesario tratarme así —digo en voz alt