La justicia es, a menudo, un mecanismo de relojería que se mueve por resortes invisibles. El "error" en la cadena de custodia de las grabaciones del perito Ortega no fue un accidente; fue un hilo que Sofía Lennox tiró con precisión quirúrgica desde su despacho en la Torre Thorne. El juez, presionado por la falta de rigor procesal y la colosal fianza depositada una suma que Sofía pagó sin pestañear usando los fondos de liquidez de Lennox Industries, no tuvo más remedio que firmar la orden de lib