—Señora Valerius... —La voz de Maximilian la sacó de su trance.
No supo en qué momento había llegado. Él estaba de pie junto a la fuente, observando el incendio con una calma imperturbable. No llevaba traje; vestía una camisa negra con los botones superiores abiertos, luciendo más como un dueño de tierras que como un magnate de ciudad.
—Llegas a tiempo para el espectáculo, Maximilian —le dijo Lysandra sin apartar la vista del fuego—. Estoy purificando la casa.
—El fuego es un buen método para l