Desperté encontra de mi voluntad gracias a la alarma de mi teléfono y juro que no quería salir de los brazos de mi esposo, creo que ya me estoy acostumbrando a estar así con Iván, es increíble cómo se van dando las cosas entre nosotros dos.
—buenos días, criatura, ¿cómo amaneciste? —muy bien mi amor, pero no quiero levantarme.
—ja, ja, ja, es bueno saber que mi esposa no quiere salir de mis brazos y no tienes idea de lo que daría por estar así el resto del día, pero tienes que trabajar mi amor,