Entre ella y Valentina, sin duda él la elegiría a ella. Su hermana nunca había sido rival para ella.
Mateo le lanzó una mirada gélida al joven y con voz cortante pronunció una sola palabra: —Lárgate.
El hombre huyó sin atreverse a mirar atrás. Mateo bajó su mirada hacia Luciana y retiró su brazo del agarre de ella: —¿Ya terminaste con tu escena?
Luciana se tensó. —¿Me estás regañando? ¡Si no hubiera armado este alboroto, ahora estarías en la cama con Valentina!
—¿Entonces te drogaste por tu