Al día siguiente llegó el gran día: el cumpleaños de Federico.
Toda la mansión de los Vargas estaba engalanada de punta a punta. Afuera, los autos de lujo se alineaban uno tras otro —el evento tenía un peso considerable.
Un grupo de jóvenes herederas se arremolinaban entre ellas, emocionadas.
—El banquete de Federico está quedando increíble este año.
—Claro, los Vargas lo organizaron a lo grande. Vinieron todos los nombres importantes del mundo empresarial.
—¡Miren, ya salió Federico!
El homenaj