Pero la imagen del delicado rostro de Valentina apareció en la mente de Mateo; hace poco acababa de besarla, recordaba que sus labios eran suaves y fragantes.
Cuando Luciana intentó besarlo, Mateo giró la cabeza para evitarlo. —¿Por qué te apartas? —protestó ella con coquetería.
No entendía qué le pasaba. Le gustaba Luciana, debería querer besarla. No le gustaba Valentina, pero acababa de besarla y aún podía sentir ese hormigueo. Siendo un hombre meticuloso con la higiene, no podía pasar de un