Capítulo 50 —Las dos camas
Narrador:
La camioneta se detuvo frente a la mansión. Luigi bajó primero, elegante y seguro, y enseguida extendió la mano hacia Valeria. Ella la tomó sin dudar, todavía con ese brillo en los ojos que él llevaba horas alimentando. Caminaron así, de la mano, hasta la entrada principal.
Mateo y Dinorah ya estaban ahí esperándolos. Mateo bajó la mirada a sus manos entrelazadas. Subió una ceja. Después miró a Luigi con una sonrisa.
—Bienvenidos de vuelta, veo que fue fructí