El estallido de los fuegos artificiales sobre la bahía de Brickell marcó el inicio del nuevo año, pero en el interior de la mansión, el ambiente se sentía como una olla a presión a punto de estallar.
Alma se había separado de Iván en la cocina tras ese momento de cercanía casi eléctrica, y con la sensación de chispas en sus labios y a pesar de querer saciar ese deseo por un delicioso beso de Ivan, se mordió el labio y se alejó despacio sintiendo la mirada de Henry grabada en su nuca.
Necesitaba