Los preparativos para la boda del año en Miami habían comenzado con la precisión de una maquinaria de guerra.
La mansión Lockwood se vio invadida por planificadores de eventos, floristas que traían muestras de orquídeas blancas y sastres de alta costura. Pero detrás de la cortina de seda y el champán de prueba, el ambiente estaba cargado de una electricidad estática que amenazaba con descargar en cualquier momento.
Alma caminaba por el gran salón como un espectro.
Aunque todos atribuían sus mano