Mi corazón late freneticamente al escuchar su voz llamandome de esa forma.
Cassian se apoya contra la puerta, bloqueando la única salida con una calma que me hiela la sangre.
Pero no le doy la satisfacción de retroceder.
No le doy la satisfacción de mostrarle lo mucho que me afecta su presencia.
Deja escapar una risa baja, grave, con esa arrogancia natural que me irrita.
—Debiste haberme dicho quién eras —espeta con su voz ronca, mientras con su mano frota su barba.
Mi estómago se c