El sonido de la puerta cerrándose aún resuena en mis oídos, Cassian se ha ido, pero no logro moverme. Me quedo quieta, inmóvil por algunos segundos, hasta que logro retomar un poco la compostura.
Mis manos se aferran al borde del lavabo con fuerza, como si necesitara sostenerme de algo tangible antes de perder la razón.
«Cassian Harrington»
El hombre con el que pasé la noche antes de este compromiso.
El padre de mi esposo.
Y un maldito hombre que aunque me cueste admitir, me atrae demasiado