Perspectiva de Arielle
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Llego a la mansión Harrington pasadas las ocho de la noche. La oscuridad del cielo me acompaña como un reflejo perfecto de lo que siento por dentro. Por fortuna, Daniel no está. Ha estado todo el día ocupado con el nuevo proyecto, elaborando proyecciones, y un sistema complejo que apenas entendí cuando me lo explicó. Solo asentí, fingiendo escuchar. Fingiendo interés. Cómo siempre, fingiendo ser su esposa.
Cierro la puerta con cuidado. La casa está en silencio. El tip