Unos minutos después de que Kendall se marcha, me pongo la chaqueta como si al hacerlo pudiera protegerme de lo que estoy a punto de destruir. Es absurdo. Inútil. Lo sé. Pero lo hago igual.
Saco mi celular con prisa y tecleo un breve mensaje:
“Te necesito. Esta tarde. Restaurante ‘Léon’, en Mulholland Drive. Espero verte” presiono la tecla de enviar y suelto el aire contenido sabiendo que en ese sitio nadie nos reconocerá. Es íntimo y alejado.
La respuesta no tarda.
“Ahí estaré” responde Ariell